Los valores profesionales que representan los auditores de cuentas, especialmente su imparcialidad e independencia, los convierten en los expertos mejor posicionados para revisar el futuro informe integrado. Esta es la principal conclusión extraída del coloquio que ha tenido lugar en el XXI Congreso Nacional de Auditoría en el que han intervenido tres expertos en la materia: el adjunto al director general del International Integrated Reporting Council (IIRC), Philippe Peuch; el director general Económico Financiero y de Desarrollo de Repsol, Miguel Martínez, y el miembro de la Comisión Técnica del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE), Stefan Mundorf, moderados por el vicepresidente primero del ICJCE, Mario Alonso.

“Lo que se requiere para revisar el informe integrado lo estamos haciendo ya. Sabemos mucho más de aquello sobre lo que formulamos opinión y la independencia e imparcialidad que aplicamos a nuestro trabajo son valores esenciales”, ha afirmado Stefan Mundorf. Los auditores tienen un profundo conocimiento de diferentes ámbitos de las empresas que les sitúan como “el colectivo que mejor cubre los aspectos incluidos dentro del informe integrado”.
Miguel Martínez también se ha referido a la idoneidad de este sector profesional para realizar la auditoría del informe integrado. “Los auditores tienen un activo muy importante en su independencia y en la confianza depositada en la labor que desempeñan”.
El informe integrado es, ante todo, “una nueva forma de pensar”, según ha subrayado Philippe Peuch que desempeña su labor en el organismo internacional designado para la implantación de este tipo de informe que recogerá información financiera y no finaciera (de gestión de riesgos, de gobierno corporativo, de entorno económico, social y medioambiental y de modelo de negocio) “de forma concisa para que se racionalice lo intangible de cada empresa, cómo se genera valor y con una visión a largo plazo”.
Philippe Peuch ha manifestado que el IIRC ha publicado recientemente un resumen del trabajo realizado para explicar los obstáculos que se están encontrando y sus posibles soluciones y a finales de 2013 se hará público el marco del informe integrado. “2013 será el comienzo de la implantación y el despliegue del informe integrado que durará de 5 a 10 años dependiendo de la cultura del país”, ha matizado Peuch.
En la actualidad, el único país en el que existe una obligación en la aplicación del informe integrado es Sudáfrica, aunque Peuch ha comentado que “Holanda podría ser un país en la frontera del despliegue y España está bien posicionada, ya que hay cinco empresas que están participando en el proyecto piloto de IIRC (BBVA, Indra, Enagás, Inditex y Telefónica)”.
En el coloquio también se ha analizado la posibilidad de que el informe integrado sea de aplicación para todas las empresas, independientemente de su tamaño. En este sentido, Stefan Mundorf considera que “si se demuestra que es bueno, lo será para todo tipo de compañías, ya que hay grandes ventajas en el pensamiento del informe integrado para la gestión empresarial”. Miguel Martínez cree que “se hará de forma gradual, al principio lo realizarán las grandes compañías y poco a poco se irán uniendo el resto”.
El informe integrado también puede ser considerado como “un paso avanzado para solucionar el problema de falta de confianza surgido a raíz de la crisis financiera”, según Philippe Peuch. “Desde luego, el informe integrado es una buena noticia, un buen dato y una buena herramienta”, opina Miguel Martínez. Para Stefan Mundorf “el informe integrado no será una
solución para la crisis, pero sí un elemento para educar a la gente con un pensamiento diferente
y una visión más global de la situación de las compañías”.