La Unión Europea ha llevado a cabo en los últimos años un conjunto de medidas tendentes a simplificar las obligaciones de las pequeñas y medianas empresas para crear un entorno que facilite la actividad económica.

El pasado 25 de octubre de 2011, se publicó una propuesta de Directiva Europea (2011/0308) que reafirma esta tendencia. Dicha propuesta se justifica en aras de simplificar y reducir las cargas administrativas de las empresas, el incremento de la claridad y comparabilidad y la protección de los intereses de los usuarios.

Entre las
propuestas de la mencionada Directiva, figura la posibilidad de que los Estados miembros puedan eximir a las pequeñas empresas de ciertas obligaciones mercantiles. La definición de pequeña empresa, según el citado documento, es la siguiente:

1.
Cifra de negocios: 10 millones de euros
2. Balance de Situación: 5 millones de euros
3. Número medio de trabajadores durante el año: 50

Las
empresas que no superen estas variables no deberán publicar la Cuenta de pérdidas y ganancias y el informe de gestión. Asimismo, únicamente estarán sujetos a auditoría obligatoria las entidades de interés público y las entidades que superen las anteriores cifras, definidas como medianas y grandes.